Así como la ballena recorre grandes distancias en busca de un entorno seguro donde crecer y desarrollarse, el estudiante deja su lugar de origen para trasladarse a una nueva ciudad con el propósito de formarse.
Ambos atraviesan un proceso de transición: llegan, habitan temporalmente, se adaptan y generan vínculos antes de continuar su camino. El proyecto ordena ese tránsito en dos escalas: la habitación cápsula, resuelta como una pieza de carpintería completa, y el área común, pensada como un patio interior donde la vegetación marca el ritmo.